Porque oprimido de verse
Guardado, no rompa el pecho,
Y como mina reviente.
Ahora bien, fuerza es quejarme;
Mas no sé por dónde empiece;
Que, como en guerra y en paz
Viví tan honrado siempre,
Para quejarme ofendido
No es mucho que no aprendiese
Razones; porque ninguno