Que necia y que sucia sea;

Pero ¡aceite un ojo á mí,

Y otro arrope! No, por Dios.

Y áun si lloraran los dos

Una cosa, entónces sí

Que callara; ¿mas que tope

Un picarón, un taimado,

Que mis ojos han llorado

Uno aceite y otro arrope?

ESCENA IX.