Más estimada de Don Lope vivo;

Perdí, Sirena, el miedo

Que á mi propio respeto le tenía;

Pues si escaparme puedo

De lance tan forzoso, la osadía

Ya sin freno me alienta;

Que peligro pasado no escarmienta.

A aquesto se ha llegado

Ver á Don Lope más amante ahora;

Porque desengañado,