Pareció que á Don Luis aborrecia;

Cuando sin culpa estaba,

Pareció que temia;

Y ya (¡qué loco extremo!)

Ni amo querida, ni culpada temo;

Antes amo olvidada y ofendida,

Antes me atrevo, cuando estoy culpada,

Y pues para mi vida

Hoy sigue al Rey Don Lope en la jornada,

Escribo que Don Luis á verme venga,