Porque mirar tantas quintas,
Cuyas plantas lisonjean
Ninfas del mar, que obedientes
Con tanta quietud las cercan,
Es ver un monte portátil,
Es ver una errante selva;
Pues vistas dentro del mar,
Parece que se menean.
Adios, dulce patria mia,
Que en él espero que vuelva