Él, tentando las paredes

(Que no estaba, no, tan diestro

Como yo en ellas, que habia

Estudiádolas más tiempo),

Llegó á tropezar en mí;

Y desalumbrado, viendo

Que habia gente en el portal,

Dijo atrevido y resuelto:

«No puede haber aquí nadie,

Que matarlo ó conocerlo