Ver á Doña Ana, por quien
Tantas desdichas padezco;
Que aunque es verdad que ofendido
Estoy, la estimo y la quiero
Tanto, que sólo á quejarme
Hoy á la corte me vuelvo,
Por ver si acaso (¡ay de mí!)
Se disculpa; que si llego
(Hablándola alguna noche,
Siendo vos sólo el tercero)