Yo la tomé de la ventura mia;
Que hasta veros, divina
Deidad, vencer la nube que, cortina
De humo, ocultaba el fuego,
Descanso no tuviera; y así ciego
Con el humo pasado,
Y ahora desos rayos abrasado,
Llorar y arder presumo:
Arder del fuego, pues lloré del humo.
D.ª Ana.