No entiendo, caballero,
Estilo tan cortés y lisonjero,
Ni sé qué causa he dado
Para que desta suerte hayais entrado
En mi casa. Si esfera
La llamais de la hermosa primavera,
No introduzcais en ella tal desmayo,
Que espire su esplendor ántes del rayo.
Si humo seguís, que en sombras se resuelve,
No lo espereis; que el humo nunca vuelve.