De su estilo admirado,

Y he de ser muy su amigo y su criado.

(Llega Don Luis y un criado con un azafate cubierto, y en él un aderezo de espada.)

D. Luis.

Yo, señor, lo soy vuestro,

Como en la pena que recibo muestro,

Ofreciéndôs mi vida;

Y porque el instrumento de la herida

En mi poder no quede,

Pues ya agradarme ni servirme puede,