En sus muchos embelecos,

Y esto por cuatro razones:

La primera, yo me entiendo;

(Va andando, é Isabel detras de él, huyendo de que la vea.)

La segunda, usted lo sabe.

La tercera, por aquello

De que al buen entendedor...

La cuarta, por estos versos:

Señora Dama Duende,

Duélase de mí,