Llamó Don Luis turbado,
Entró atrevido, reportóse osado,
Prevínose prudente,
Pensó discreto y resistió valiente;
Miró la casa ciego,
Recorrióla advertido, hallóte, y luégo
Ruido de cuchilladas
Habló, siendo las lenguas las espadas.
Yo, viendo que era fuerza
Que dos hombres cerrados, á quien fuerza