Su valor y su agravio,
Retórico el acero, mudo el labio,
No acaban de otra suerte
Que con sola una vida y una muerte;
Sin ser vida ni alma,
Mi casa dejo, y á la oscura calma
De la tiniebla fria,
Pálida imágen de la dicha mia,
A caminar empiezo:
Aquí yerro, allí caigo, aquí tropiezo;