(Dentro.)No verá.

(Da vuelta un peñasco con Dafne, y queda á sus espaldas un laurel, con quien se abraza Apolo.)

Apolo.

¡Hados! ¿qué prodigio es este?

¡La beldad que á abrazar iba

Entre mis brazos, convierten

En yerto tronco los dioses,

Que de su llanto se duelen!

A cuyo prodigio pasman,

A cuyo asombro fallecen,