Enojados, pues, los dioses,

A quien nada hay que se encubra,

Trataron de deshacer

El mundo, como á su hechura.

No á diluvios, pues, de rayos

Se vió la cólera suya

Fiada, á incendios sí de agua,

Porque la majestad suma

Tal vez con nieve fulmina,

Y tal vez con fuego inunda.