Setenta y dos lenguas fueron

Las que los hombres pronuncian

En un instante, que tantas

Quiere el cielo que se infundan.

En setenta y dos idiomas

Repetido se divulga

El eco, y desesperados

Los hombres ya, sin que arguyan

La causa, huyen de sí mismos,

Si hay álguien que de sí huya.