Vistiera por la muerte de la luz.

Mas hoy sólo me toca obedecer,

A tí, Sabiduría, prevenir;

Manda pues; que no tiene que temer

Matar el que no tiene que morir.

Mio es el brazo, tuyo es el poder;

Mio el obrar, si tuyo es el decir;

Harta de vidas sed tan singular,

Que no apagó la cólera del mar.

El más soberbio alcázar, que ambicion,