Dogal, flecha y puñal del corazon?
¡Oh qué mal ejemplar
Al áspid mi quebranto ha de dejar;
Pues siendo el áspid yo
Que de la luz huyendo, se escondió,
Resulta ser en él
La música el conjuro más cruel!
Pero miente el dolor,
Que si él se da á partido, no el furor,
La ira, la rabia, el pasmo, el frenesí,