Que ha introducido en mí

Que del no sér pasando el hombre al sér,

Esposo de la luz haya de ser,

Siendo la sombra en tálamo feliz,

A su opuesta, jurada emperatriz

Del universo; pero no haré tal;

¡Oh, máteme el dolor ántes que el mal!

¡Ni del profundo horror,

Cuna del susto y tumba del pavor,

En quien es el vivir,