Y para que á mí me ofenda,

Ver que tú no lo repugnas.

Advierte, Señor, que anda

Con humano rostro una

Serpiente en estos jardines,

Tan incautamente astuta,

Que Agua, Fuego, Tierra y Aire,

Siendo negra noche obscura,

De su belleza engañados,

Por aurora la saludan.