A fuer de luz recien muerta,
Ya no arde, sino ahuma.
¿Qué mucho, pues, ¡ay de mí!
Si todos me desahucian,
Que en brazos de letal sueño,
Negra Sombra de la Culpa,
Pues dejó á la muerte viva,
Deje á la vida difunta? (Caése como aletargado.)
Agua.
¡Qué asombro!