Tengo manos, y no tocan;

Tengo labios, y no gustan;

Tengo piés, y no se mueven;

Tengo voz, y no pronuncia;

Y en fin, sin Entendimiento,

Ni Albedrío que me acudan,

Tengo aliento que no alienta,

Y corazon que no pulsa.

Hasta la piadosa llama

Que á estos jardines me alumbra,