Que ya el mal le habria muerto,

Cuando á curarle el médico llegara,

Matando mil para uno que sanara.

¿Quién jamás se habrá visto

(¡Mal el dolor, mal la pasion resisto!)

En tan mísero estado,

Como yo, sin haber (¡ay de mí!) dado

Ocasion á fortuna tan tirana?

Pues nunca fué...

ESCENA VIII.