No mato (le dijo ella),

Nada hay.—¿Quién podrá comella

(Respondió con gran mohina),

Acabada de matar?

—Tierna estará (replicó

La huéspeda), porque yo

Sé un secreto singular

Con que se ablande.» Y cogiendo

La polla, que viva estaba,

Vió que los piés la quemaba: