[515] Estuvo el ciervo en el convento de S. Gerónimo de la Sierra hasta hace pocos años. Ahora se halla en el Museo provincial. Es de alto poco mas de un pié: el carácter de su forma es puramente ornamental, segun la tradicion del arte antiguo, como el de los colosales mitos de Nínive, como el de los toros, leones y monstruos fantásticos de Persépolis, como el de los famosos leones de la Alhambra. Tiene la cabeza algo levantada y la boca abierta como en disposicion de arrojar por ella un caño de agua. La cierva, de la misma materia y tamaño, fué llevada al monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. No sabemos si se conserva.

[516] Ambrosio de Morales en sus Antigüedades se esforzó vanamente en persuadir que Córdoba la vieja era la Colonia patricia fundada por Marcelo. No se hizo cargo de los fragmentos de arquitectura decorativa, puramente neo-griega, por allí diseminados, ni conoció el estilo arábigo del ciervo de bronce que le estuvo una porcion de años vertiendo el agua en la pila del claustro de S. Gerónimo, cuando él hacia vida de monge.

[517] El citado D. Pedro Diaz de Rivas. Véase el Discurso primero de sus Antigüedades de Córdoba. Siguieron su opinion el P. Roa (De Cordubæ in Hispania Betica principatu), Gomez Bravo (obra citada), y otros.

[518] D. José Antonio Conde en su Historia de la dominacion de los árabes, etc.

[519] Dice que se hallaba á cinco millas de Córdoba, Guadalquivir abajo.

[520] Es esta dehesa propiedad de los marqueses de Guadalcázar, no sabemos desde cuándo.

[521] Nuestro citado amigo D. Pascual de Gayangos, que tradujo del árabe en correcto idioma inglés la historia de Al-Makkarí para la Sociedad asiática de Lóndres. Salió á luz este interesante trabajo en 1840.

[522] Véase la lámina Fragmentos del palacio de Medina-Azzahra.

[523] No habiendo podido proporcionarme ninguno de los capiteles de Medina-Azzahra que yacen en la huerta del monasterio de S. Gerónimo, no me es dado ofrecer al lector mas que los dibujos de los otros fragmentos que en mi poder conservo. Sin embargo, por el capitel árabe-bizantino que se publica en la correspondiente lámina de detalles juntamente con otro de estilo africano sacado de la capilla de Villaviciosa, se formará una idea exacta de los otros que no ha sido posible ni dibujar siquiera. El espresado capitel árabe-bizantino es obra mandada ejecutar por el mismo califa que fundó los alcázares de Azzahra, y se conserva hoy en Córdoba en el patio de la casa llamada de las Encomiendas, donde lo ha dibujado para remitírnoslo nuestro bondadoso amigo D. José Saló, profesor de pintura y vecino de aquella ciudad.

Las hojas que le adornan son de acanto silvestre, como las que empleó Calimaco al introducir entre los órdenes griegos el bello capitel corintio; y su disposicion en todo conforme con la que se observaba en los mejores tiempos del arte, así en Grecia como en Roma, en los siglos de Pericles y de Augusto. Fáltanle solamente los caulículos que se adhieren á las volutas por la parte inferior; pero estan felizmente sustituidos con esbeltas espadañas que ciñéndose á la voluta terminan en el ábaco del capitel. La inscripcion esculpida en este, traducida por el Sr. Gayangos, dice así: «En el nombre de Alá: la bendicion de parte de Alá sea sobre el príncipe de los creyentes (Alargue Alá su permanencia en la tierra) Abde-r-rahman ben Mohammad. Esto es de lo que mandó labrar por manos de Xenif su page. Hizo esto Fatah el marmolista.» La cruz esculpida en sus volutas pudiera ser quizás obra de cristianos posterior á la reconquista.