[198] El erudito comentador de Luitprando D. Lorenzo Ramirez de Prado, alegando la autoridad de nuestro cronista Juliano, supone que el manto ó almalafa de las hembras árabes de España era comun á hombres y mugeres. Dá la razon en el párrafo siguiente copiado de aquel cronista (núm. 620): Eisdem vestibus utuntur nunc Saraceni, quas ex Africâ secum deduxerunt quæ mentitis vestibus venerant huc cum viris. Nam Miramolinus feminas vetuerat, ne transirent ad Hispanias. Et amatores Saraceni adduxerunt nonnullas virgines in habitu virili, quali nunc utuntur feminæ Bæticæ, et olim utebantur etiam Christianæ degentes inter Mauros; vocant MANTOS ET ALMALAFAS. Si los hombres con sus mantos cubrian la cabeza, como usan hoy los árabes y africanos, facilmente se comprende que una muger envuelta en su almalafa pudiese confundirse con un varon mancebo, sobre todo si era la almalafa un manto tupido y fuerte, y no un velo fino y trasparente como el theristro, que usaban las mugeres en los paises cálidos de Oriente segun el testimonio de varios SS. PP. comentando los pasages del Génesis en que se hace mencion del velo de Thamar y de Rebeca. Entre los griegos del Bajo-Imperio hasta los mismos hombres afeminados lo usaron, puesto que se refiere que habiendo enviado el rey Hugo á Romano II, entre varios presentes, dos hermosos perros del norte, al ver los animales al emperador griego cubierto con su theristro á la usanza de su pais, le creyeron un monstruo en vez de un hombre, y se lanzaron sobre él furiosos. En la forma general, muy poco debia diferenciarse el trage de los dos sexos: camisa, túnica, faja y manto, eran comunes á hombres y mugeres. Hasta el tocado era parecido, porque si ellos llevaban turbantes, mas ó menos voluminosos segun los paises de donde procedian, ellas usaban las llamadas por los cronistas latinos mitriolas, que no eran otra cosa que una pequeña faja rodeada á la cabeza, llevada en todos tiempos por los lidios, frigios, sirios, árabes, persas y egipcios, y entre los romanos como adorno de las mugeres estrangeras, de las rameras, y de los hombres afeminados que afectaban un trage exótico. Una cosa que no llevaban los hombres en la España-árabe era el thorax sericus ó paño de seda que cubria el pecho, que nuestras mozárabes cristianas tomaron de las mugeres árabes, y de que no se olvida el minucioso expositor Aly ben Mohammed, á quien sigue Marracio, al enumerar las prendas con que se debe revestir á los difuntos, hombres y mugeres. (Caput de oratione in exequiis mortuorum, obra cit.)

[199] Véase nota 3, pág. 136.

[200] Véase la eruditísima nota de D. Lorenzo Ramirez de Prado al núm. 352 del Cronicon de Luitprando, llena de curiosas investigaciones sobre el uso de los palios, mantos y velos de los orientales.

[201] Femineum lucet sic per bombycina corpus. Marcial, lib. 8, epíg. 68.

[202] Suma de los principales mandamientos, etc. Cap. VII, Del atayamun y sus defectos.

[203] Las cinco azalas del dia son de obligacion inescusable, pero como queda indicado no es obligatorio hacerlas todas en público. En público, esto es, en la mezquita, solo es de riguroso precepto la del viernes ó dia festivo, á la hora de adohar; las demas se pueden hacer privadamente, y cada cual de hecho las hace en el lugar ó sitio en que le coge la hora de cumplir este deber. Es claro que cuando se hace la azala en medio de un campo, ó viajando, no hay Imam que la dirija, ni hay lectura del Koran, ni sermon, ni Kotba (véase la nota 2, pág. 99); y muchas veces ni siquiera puede precederle la ablucion general (tahara) y la purificacion ceremonial (alguado) por no haber agua corriente á mano. En este caso hace el muslim el tayamun con polvo, ó tierra, ó yerba, ó césped, ó nieve, ó barro, etc. Ahora bien, el tayamun es solo un medio supletorio, y no dispensa de hacer tahara si se ha perdido, y alguado cuando en el término de una hora sea posible hallar agua clara y sitio á propósito para ello. El modo de hacer tayamun consta en el cap. VII de la obra Suma de los principales mandamientos, etc., ya citada. «La manera como se ha de hacer es, que ponga las manos sobre la tierra, llanas, ó en la cosa con que quiera hacer tayamun, y lebántelas sumariamente y maçhará (restregará) su cara una bez, nonbrando ad Allah el alto, y buélbalas á poner sobre la tal cosa que el tomare y hagan al braço derecho principiando de la punta de los dedos de la mano hasta encima del codo, y buélbalas á poner las manos sobre la tal cosa, y hará de aquella mesma manera al braço yzquierdo, sin lebantar la mano hasta que buelba á salir por los mesmos dedos por donde principia: de manera que de subida y baxada comprenda bien todo el braço.»

[204] Véase Clemente Tosius, abad de la Congregacion Sylvestrina, en su obra India oriental, tomo I.

[205] Véase Marraccio, obra cit., y la interesante obra titulada Viaggio all'Indie Orientali, etc., del P. Vicente María de Sta. Catalina de Sena, carmelita descalzo.

[206] Los sectarios de Alí pretenden que las abluciones deben empezarse por el codo, y los de Omar sostienen que por las puntas de los dedos. Les Mahométans disputent entre eux des pratiques (dice Mr. de Bonald), les chrétiens du dogme. Législation primitive, tomo 3, pág. 345, nota.

[207] Alicama. Convocacion interior que se hace en las mezquitas con el fin de llamar á los fieles á la oracion. Diferénciase de la otra convocacion llamada aliden, en que esta se hace á la parte esterior, desde los alminares ó torres, en las que se construyen unas terrazas ó balcones que las ciñen en contorno, para que los almuedanes puedan dar el pregon á los cuatro vientos, girando hácia la derecha.