Muerto, de la manera que se ha contado, Sinchi Roca, Lloque Yupanqui, su hijo, fué recebido por Señor, habiendo primero ayunado los dias para ello señalados; y como por sus adivinanzas y pensamientos se tuviese grande esperanza que en lo futuro la ciudad del Cuzco habia de florescer, el nuevo rey comenzó á la ennoblecer con nuevos edificios que en ella fueron hechos, y rogó, á lo que cuentan, á su suegro, quisiese con todos sus aliados y confederados pasarse á vivir á su ciudad, á donde le seria guardado su honor y en ella ternia la parte que quisiese. Y el señor ó capitan de Zañu[106] haciéndolo asi, se le dió y señaló para su vivienda la parte más occidental de la ciudad, la cual, por estar en laderas y collados, se llamó Anancuzco; y en lo llano y mas bajo, quedóse el rey con su casa y vecindad; y como ya todos eran orejones, ques tanto como decir nobles, y casi todos ellos hobiesen sido en fundar la nueva ciudad, tuviéronse siempre por ilustres las gentes que vivian en los dos lugares de la ciudad, llamados Anancuzco y Orencuzco. Y aun algunos indios quisieron decir que el un Inca habia de ser de uno destos linajes, y otro del otro; mas no le tengo por cierto, ni que es mas de lo que los orejones cuentan, que es lo que ya está escripto. Por una parte y por otra de la ciudad habia grandes barrios en los collados, porque ella estaba atrazada en cerros y quebradas, como se contó en la Primera parte desta Corónica[107].

No dan relacion que en estos tiempos hobiese guerra notable; ántes afirman, que los del Cuzco, poco á poco, con buenas mañas que para ello tenian, allegaban á su amistad muchas gentes de las comarcas de su ciudad y acrescentaban el templo de Curicancha, así en edificios como en riqueza; que ya buscaban metales de plata y oro, y dello venia mucho á la ciudad al tianquez[108] ó mercado que en ella se hacia; y metíanse en el templo mujeres para no salir dél, segund y como está dicho en otros lugares.

Y reinando desta manera Lloque Yupanqui en el Cuzco, pasándosele lo mas de su tiempo, allegó á ser muy viejo, sin haber hijo en su mujer. Mostrando mucho pesar dello los vecinos de la ciudad, hicieron grandes sacrificios y plegarias á sus dioses, así en Guanacaure como en Curicancha, y en Tamboquiro; y dicen que por uno de aquellos oráculos donde iban [por] respuestas vanas, oyeron que el Inca engendraria hijo que le sucediese en el reino; de lo cual mostraron mucho contento, y alegres con la esperanza, ponian al viejo rey encima de su mujer la Coya, y con tales burlas, á cabo de algunos dias, claramente se conoció estar preñada, y á su tiempo parió un hijo.

Lloque Yupanqui murió, mandando primero que la borla ó corona del imperio fuese puesta y depositada en el templo de Curicancha, hasta que su hijo tuviese edad para reinar, al cual pusieron por nombre Mayta Capac; y por gobernadores dicen que dejó á dos de sus hermanos, los nombres de los cuales no entendí.

Muerto el Inca Yupanqui, fué llorado por todos los criados de su casa, y en muchas partes de la ciudad, conforme á la ceguedad que tenian, se mataron muchas mujeres y muchachos, con pensar que le habian de ir á servir al cielo, donde ya tenian por cierto que su ánima estaba; y santificándole por sancto, mandaron los mayores de la ciudad que fuese hecho bulto para sacar á las fiestas que se hiciesen. Y cierto, grande es el preparamiento que se hacia para enterrar á uno de estos reyes, y generalmente en todas las provincias le lloraban, y en muchas dellas se tresquilaban las mujeres, ciñéndose sogas de esparto; y al cabo del año se hacian unas lamentaciones y sacrificios gentílicos, mucho más de lo que se puede pensar. Y esto, los que se hallaron en el Cuzco el año de mill quinientos y cincuenta, verian lo que allí pasó sobre las honras de Paulo[109], cuando le hicieron su cabo de año; que fué tanto, que las más de las dueñas de la ciudad subieron á su casa á lo ver; y yo me hallé presente, y cierto era para concebir admiracion. Y háse de entender que era aquello nada en comparacion de lo pasado. Y diré agora de Mayta Capac.

CAP. XXXIII.—Del cuarto Inca que hobo en el Cuzco, llamado Mayta Capac y de lo que pasó en el tiempo de su reinado.

Pasado, pues, lo que se ha escripto, Mayta Capac, se fué haciendo grande; el cual, despues de haber hecho las cirimonias que se requerian, le fueron abiertas las orejas; y siendo más hombre, en presencia de muchas gentes, así naturales como extranjeros, que para ello se juntaron, rescebió la corona ó borla del imperio; é porque no tenia hermana con quien casar, tomó por mujer á una hija de un[110] señorete ó capitan del pueblo de Oma, que estaba del[111] Cuzco hasta dos leguas; la cual por nombre habia Mama Cahua Pata.

Hechas las bodas, estaba un barrio cerca de la ciudad, donde vivia un linaje de gente á quien llamaban Alcaviquiza[112], y estos no habian querido tener amistad con los del Cuzco ninguna, y estando llenos de sospechas unos de otros, dicen que yendo á tomar agua una muger del Cuzco á ciertas fuentes que por allí estaban, salió un muchacho del otro barrio y le quebró el cántaro y habló no sé qué palabras; la cual, dando gritos, volvió al Cuzco; y como estos indios son tan alharaquientos, salieron luego con sus armas contra los otros, que tambien habian tomado las suyas al ruido que oian, para ver en lo que paraba el negocio; y llegando el Inca con su gente cerca, se pusieron en órden de pelea, habiendo tomado por achaque cosa tan liviana como entre la india y muchacho habia pasado, para querer sojuzgar los de aquel linaje ó que la memoria dellos se perdiese.

Y esto por los de Alcaviquiza bien era entendido; y como hombres de valor, salieron á la batalla con grand denuedo, que fué la primera que se dió en aquellos tiempos, y pelearon gran rato así los unos como los otros, porque habiendo sido el caso tan súpito, no habian podido allegar favores ni buscar ayudas los de Alcaviquiza; los cuales, aunque mucho pelearon, fueron vencidos despues de ser muertos todos los más, que casi no escaparon cincuenta con la vida. Y luego el rey Mayta Capac, tomando posesion en los campos y heredades de los muertos, usando de vencedor, lo repartió todo por los vecinos del Cuzco, y se hicieron grandes fiestas por la vitoria, yendo todos á sacrificar á los oráculos que tenian por sagrados.

Deste Inca no cuentan los orejones más de que Mayta Capac reynó en el Cuzco algunos años; y estando allegando gente para salir á lo que llaman Condesuyo, le vino tal enfermedad, que hobo de morir, dejando por su heredero al hijo mayor, llamado Capac Yupanqui.