Yendo victorioso adelante de los Charcas, atravesó muchas tierras é provincias y grandes despoblados de nieve, hasta que llegó á lo que llamamos Chile, y señoreó y conquistó todas aquellas tierras, en las cuales dicen que llegaron al rio de Maule. En lo de Chile hizo algunos edificios, y tributáronle de aquellas comarcas mucho oro en tejuelos. Dejó gobernadores y mitimaes, y puesto en órden lo que habia ganado, volvió al Cuzco.
Hácia la parte de Levante envió orejones avisados, en hábito de mercaderes, para que mirasen las tierras que hobiese y qué gentes las mandaban; y ordenadas estas otras cosas, volvió al Cuzco; de donde afirman que tornó á salir á cabo de algunos dias, y con la gente que convino llevar, entró en los Andes, y pasó grand trabajo por la espesura de la montaña, y conquistó algunos pueblos de aquella region, y mandó sembrar muchas sementeras de coca, y que la llevasen al Cuzco, donde él dió la vuelta.
Y dicen que pasados pocos dias, le dió cierto mal que le causó la muerte, y que encomendando á su hijo la gobernacion del reino y á sus mujeres é hijos, y diciendo otras cosas, murió. Y se hicieron grandes lloros y tan notable sentimiento desde Quito hasta Chile, ques extraña cosa de oir á los indios lo que sobre ello cuentan.
Adonde, ni en qué lugar está enterrado no lo dicen. Cuentan que se mataron grand número de mujeres y servidores y pajes para meter con él, con tanto tesoro y pedrería, que debió montar más de un millon; y seria poco, pues los señores particulares se enterraban algunos con más de cient mill castellanos. Sin la gente tanta que metieron en su sepultura, se ahorcaron y enterraron muchas mujeres y hombres en partes diversas del reino, y en todas partes se hicieron lloros por un año entero y se tresquilaron las más de las mujeres, poniéndose todas sogas de esparto; y acabado el año, se vinieron á hacer sus honras. Y lo que dicen que usaban hacer no lo quiero poner, porque son gentilidades; y los chripstianos questaban en el Cuzco el año de mill y quinientos y cincuenta, acuérdense de lo que vieron que se hizo por las honras y cabo de año de Paulo Inca, con se haber vuelto chripstiano, y sacarán lo que seria en tiempo del reinado de los reyes pasados, ántes que perdiesen su señorío.
CAP. LXI.—De cómo reinó en el Cuzco Guayna Capac que fué el dozeno rey Inca.
Muerto que fué el gran rey Tupac Inca Yupanqui, se entendió en hacer sus obsequias y entierro al uso de sus mayores, con gran pompa. Y cuentan los orejones, que de secreto tramaban entre algunos de cobrar la libertad pasada y eximir de sí el mando de los Incas, y que de hecho salieran con lo que intentaban, si no fuera por la buena maña que se dieron los gobernadores del Inca con la gente de los mitimaes y capitanes, que pudieron sustentar en tiempo tan revuelto y que no tenia rey, lo quel pasado les habia encargado. Guayna Capac no descuidó ni dejó de conocer que le convenia mostrar valor para no perder lo que su padre con tanto trabajo ganó. Luego se entró á hacer el ayuno, y el que gobernaba la ciudad le fué fiel y leal. No dejó de haber alguna turbacion entre los mesmos incas, porque algunos hijos de Tupac Inca, habidos en otras mujeres que la Coya, quisieron ponerse á pretender[191] la dignidad real, mas el pueblo, que vian estaba con Guayna Capac, no lo consintió, mas estorbó el castigo que se hizo. Acabado el ayuno, Guayna Capac salió con la borla muy galano y aderezado, y hizo las cirimonias usadas por sus pasados, con el fin de las cuales el nombre de rey le pusieron, y así, á grandes voces decian[192]: Guayna Capac Inca Zapalla tucuillacta uya; que quiere decir; "Guayna Capac solo es rey; á él oyan todos los pueblos."
Era Guayna Capac, segun dicen muchos indios que le vieron y conocieron, de no muy grand cuerpo, pero doblado y bien hecho; de buen rostro y muy grave; de pocas palabras, de muchos hechos; era justiciero y castigaba sin templanza. Queria ser tan temido, que de noche le soñaran los indios. Comia como ellos usan, y así vivia vicioso de mujeres, si así se le puede decir; oía á los que le hablaban bien, y creíase muy de ligero: privaron con él mucho los aduladores y lisonjeros, que entre ellos no faltaban, ni hoy deja de haber; y daba oidos á mentiras, que fué causa que muchos murieron sin culpa. A los mancebos que tentados de la carne dormian con sus mujeres ó mancebas, ó con las que estaban en el templo del sol, luego los mandaba matar á ellos, y á ellas castigo igual. A los que él castigó por alborotos y motines, privó de las haciendas, dándolas á otros; por otras causas, era el castigo en las personas solamente.—Mucho desto disimulaba su padre, especial lo de las mujeres, que cuando se tomaba alguno con ellas, decia que eran mancebos.—Su madre de Guayna Capac, señora principal, mujer y hermana que fué de Tupac Inca Yupanqui, llamada Mama Ocllo, dicen que fué de mucha prudencia, y que avisó á su hijo de muchas cosas que ella vió hacer á Tupac Inca, y que le queria tanto, que le rogó no se fuese á Quito ni á Chile, hasta que ella fuese muerta; y así, cuentan que por le hacer placer y obedecer á su mandado, estuvo en el Cuzco sin salir hasta que ella murió y fué enterrada con grand pompa, metiéndose en su sepultura muchos tesoros y ropa fina y de sus mujeres y servidores. Los más tesoros de los Incas muertos y heredades, que llaman chácaras, todo estaba entero desde el primero, sin que ninguno osase gastarlo ni tocarlo, porque entre ellos no tenian guerras ni necesidades que el dinero hobiese de las remediar; por donde creemos que hay grandes tesoros en las entrañas de la tierra perdidos; y así estarán para siempre, si de ventura, alguno, edificando ó haciendo otra cosa, no topare con algo de lo mucho que hay.
CAP. LXII.—Cómo Guayna Capac salió del Cuzco y lo que hizo.
Guayna Capac habia mandado parescer delante de sí á los principales señores de los naturales de las provincias, y estando su Córte llena dellos, tomó por mujer á su hermana Chimbo Ocllo, y por ello se hicieron grandes fiestas, dejando los lloros que por la muerte de Tupac Inca se hacian. Y acabadas, mandó que se saliesen con él hasta cincuenta mill hombres de guerra, con los cuales queria ir acompañado para ir á visitar las provincias de su reino. Como lo mandó, se puso por obra, y salió del Cuzco con más pompa y autoridad que su padre; porque las andas serian tan ricas, á lo que afirman los que llevaron el rey en sus hombros, que no tuvieran precio las piedras preciosas tan grandes y muchas que iban en ellas, sin el oro de que heran hechas. Y fué por las provincias de Xaquixaguana y Andaguaylas, y allegó á los Soras y Lucanas[193], donde envió embajadas á muchas partes de los llanos y sierras, y tuvo respuesta dellos y de otras, con grandes presentes y ofrecimientos.
Volvió desde aquellos lugares al Cuzco, donde estuvo entendiendo en hacer grandes sacrificios al sol y á los que más tenian por dioses, para que le fuesen favorables en la jornada que queria hacer, y dió grandes dones á los ídolos de los guacas; y supo de los adivinos, por los dichos de los demonios, ó porque ellos lo inventaron, que le habia de suceder prósperamente en las jornadas que hacer queria, y que volveria al Cuzco con grande honra y provecho. Esto acabado, de muchas partes vinieron gentes con sus armas y capitanes, por su mandado, y alojados, de la ciudad eran proveidos.