Segunda y más importante: que en realidad no existen los motivos que yo creia para no publicar en esta Biblioteca la Segunda parte de la crónica de Cieza; porque despues de escrito el apéndice 6.º he llegado á saber de una manera averiguada y positiva, que obstáculos muy sérios se oponen hoy y se opondrán en muchos años á que termine su edicion el sábio presbítero señor la Rosa; y no existiendo dichos motivos, era natural que yo volviese á mi antiguo propósito, como he vuelto, resolviéndome á reparar cuanto ántes el abandono que por unas cosas y otras padece la primera historia del Perú que de tiempos anteriores á su conquista se ha compuesto, y la vergüenza de que se siga atribuyendo por escritores de nuestros dias á otro que no es su autor. Cual si la adversidad que malogró la corta y trabajada vida del buen Cieza, se obstinase en perseguirle aún en sus obras, á los tres siglos y medio de una oscura muerte.
Por desgracia, una reparacion que satisfaga enteramente su memoria es imposible. ¿Quién le devuelve ya el renombre que mereció gozar ántes que nadie y desde 1552, de primer analista de los Incas y sus hechos? ¿El inca Garcilaso de la Vega hubiera disfrutado hasta el presente el monopolio de la autoridad en materia de antigüedades peruanas é historia de aquellos monarcas, si la Segunda parte de la Crónica de Cieza hubiera aparecido, como pudo, medio siglo ántes que Los Comentarios Reales? De seguro que no.
Pero aún hay más; para el que se interese y se apasione—como á mí me sucede—por la persona y los asuntos de Cieza, la pronta y completa publicacion de sus obras es de suma importancia. Ningun historiador de los que yo conozco ha sufrido en su fama de hombre honrado un entredicho como el que le ha puesto el tosco narrador Pedro Pizarro en su Relacion del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú, acabada en 1571 y publicada, aunque tarde[5], ántes que los escritos que pretendia desacreditar. "Porque he entendido, dice, hay otros coronistas que tratan de ellas [las guerras civiles del Perú] aprovechándose de las personas que en ellas se han hallado, de dos cosas: de informarse cómo pasaron y de pedir interese por que les pongan en la corónica, cohechándoles á doscientos y trescientos ducados porque les pusiesen muy adelante en lo que escribian. Esto dicen hacia Cieza en una corónica que ha querido hacer de oidas, y creo yo que muy poco de vista, porque, en verdad, yo no lo conozco, con ser uno de los primeros que en el reino entraron." Y si bien este ataque viene de quien, primero que atreverse á manchar honras agenas, no le hubiera estado del todo mal lavar la suya, con todo eso, el mejor abogado de Cieza es su crónica, y hasta que se conozca y se publique, á ser posible, como yo lo he hecho con la Guerra de Quito, acompañada con documentos coetáneos que la justifiquen, la fama del primero de los historiadores del Perú no quedará completamente limpia.
Dos palabras acerca del sistema que he seguido en la ilustracion del MS. que ve la luz en este tomo. El principal y casi exclusivo objeto de mis notas ha sido purgarle de los infinitos errores introducidos en su texto por un bárbaro copiante, sobre todo en los nombres geográficos y de personajes, particularmente indígenas, y en las frases redactadas en quíchua; pero dudo muy mucho haberlo alcanzado, así como me temo no haber suplido algunas veces lo necesario para restaurar ciertos pasajes faltos ó cuya lectura han hecho por extremo difíciles los yerros del amanuense. He dejado intactas las cuestiones de fondo. Los hechos y sucesos de los Incas y hasta sus nombres y genealogías varian notablemente en los autores que de ellos tratan, que no son pocos; una nota con pretensiones de ilustrar cualquier asunto de los que toca Cieza en su libro, hubiera equivalido á una extensa Memoria llena de largas citas y comentarios, y todas las notas juntas hubieran ciertamente sumado cuatro veces más que el texto del manuscrito.
M. Jiménez de la Espada.
ÍNDICE DE CAPÍTULOS.
- [Capitulo III]
- [Cap. IV.]—Que trata lo que dicen los indios deste reino que habia ántes que los Incas fuesen conocidos, y de cómo habia fortalezas por los collados, de donde salian á se dar guerra los unos á los otros
- [Cap. V.]—De lo que dicen estos naturales de Ticiviracocha, y de la opinion que algunos tienen que atravesó un Apóstol por esta tierra, y del templo que hay en Cáchan, y de lo que allí pasó
- [Cap. VI.]—De cómo remanecieron en Pacarec Tampu ciertos hombres y mujeres, y de lo que cuentan que hicieron despues que de allí salieron
- [Cap. VII.]—Cómo estando los dos hermanos en Tampu Quiru, vieron salir con alas de pluma al que habian con engaño metido en la cueva, el cual les dijo que fuesen á fundar la gran ciudad del Cuzco, y cómo partieron de Tampu Quiru
- [Cap. VIII.]—Cómo despues que Manco Capac vió que sus hermanos se habian convertido en piedras, vino á un valle donde encontró algunas gentes, y por él fué fundada y edificada la antigua y muy riquísima ciudad del Cuzco, cabeza principal que fué de todo el imperio de los Incas
- [Cap. IX.]—En que se da aviso al lector de la causa por quel autor, dejando de proseguir con la sucesion de los reyes, quiso contar el gobierno que tuvieron, y sus leyes, costumbres qué tales fueron
- [Cap. X.]—De cómo el Señor, despues de tomada la borla del reino, se casaba con su hermana la Coya, ques nombre de reina, y cómo era permitido tener muchas mujeres, salvo que, entre todas, sola la Coya era la legítima y más principal
- [Cap. XI.]—Cómo se usó entre los Incas, que del Inca que hobiese sido valeroso, que hobiese ensanchado el reino ó hecho otra cosa digna de memoria, la hobiese dél en sus cantares y en los bultos; y no siendo sino remisio y cobarde, se mandaba que se tratase poco dél
- [Cap. XII.]—De cómo tenian coronistas para saber sus hechos, y la órden de los quipos cómo fué, y lo que dello vemos agora
- [Cap. XIII.]—Cómo los señores del Perú eran muy amados por una parte y temidos por otra de todos sus súbditos, y cómo ninguno dellos, aunque fuese gran señor muy antiguo en su linaje, podia entrar en su presencia si no era con una carga, en señal de grande obediencia
- [Cap. XIV.]—De cómo fué muy grande la riqueza que tuvieron y poseyeron los reyes del Perú, y cómo mandaban asistir siempre los hijos de los señores en su córte
- [Cap. XV.]—De cómo se hacian los edificios para los Señores, y los caminos reales para andar por el reino
- [Cap. XVI.]—Cómo y de qué manera se hacian las cazas reales por los Señores del Perú
- [Cap. XVII.]—Que trata la órden que tenian en las conquistas[6] los Incas, y cómo en muchos lugares hacian de las tierras estériles fértiles, con el proveimiento que para ello daban
- [Cap. XVIII.]—Que trata la órden que habia en el tributar las provincias á los reyes, y del concierto que en ello se tenia
- [Cap. XIX.]—De cómo los reyes del Cuzco mandaban que se tuviese cuenta en cada año con todas las personas que morian y nacian en todo su reino, y cómo todos trabajaban, y ninguno podia ser pobre con los depósitos
- [Cap. XX.]—De cómo habia gobernadores puestos en las provincias, y de la manera que tenian por armas unas culebras ondadas con unos bastones
- [Cap. XXI.]—Cómo fueron puestas las postas en este reino
- [Cap. XXII.]—Cómo se ponian los mitimaes, y cuantas suertes dellos habia y cómo eran estimados por los Incas
- [Cap. XXIII.]—Del gran concierto que se tenia cuando salian del Cuzco para la guerra los Señores, y cómo castigaban los ladrones
- [Cap. XXIV.]—Cómo los Incas mandaron hacer á los naturales pueblos concertados, repartiendo los campos en donde sobrello podrian haber debates, y cómo se mandó que todos generalmente hablasen la lengua del Cuzco
- [Cap. XXV.]—Cómo los Incas fueron limpios del pecado nefando y de otras fealdades que se han visto en otros príncipes del mundo
- [Cap. XXVI.]—De cómo tenian los Incas consejeros y ejecutores de la justicia, y la cuenta que tenian en el tiempo
- [Cap. XXVII.]—Que trata la riqueza del templo de Curicancha, y de la veneracion que los Incas le tenian
- [Cap. XXVIII.]—Que trata los templos que sin éste se tenian por más principales, y los nombres que tenian
- [Cap. XXIX.]—De cómo se hacia la Capaccocha, y cuanto se usó entre los Incas, lo cual se entiende dones y ofrendas que hacian á sus ídolos
- [Cap. XXX.]—De cómo se hacian grandes fiestas y sacrificios á la grande y solemne fiesta llamada Hátun Raimi
- [Cap. XXXI.]—Del segundo rey ó Inca que hobo en el Cuzco, llamado Sinchi Roca
- [Cap. XXXII.]—Del tercero rey que hubo en el Cuzco, llamado Lloque Yupanqui
- [Cap. XXXIII.]—Del cuarto Inca que hobo en el Cuzco, llamado Mayta Capac, y de lo que pasó en el tiempo de su reinado
- [Cap. XXXIV.]—Del quinto rey que hobo en el Cuzco, llamado Capac Yupanqui
- [Cap. XXXV.]—Del sexto rey que hubo en el Cuzco y lo que pasó en su tiempo, y de la fábula ó historia que cuentan del rio que pasa por medio de la ciudad del Cuzco
- [Cap. XXXVI.]—Del sétimo rey ó Inca que en el Cuzco hobo, llamado Inca Yupanqui
- [Cap. XXXVII.]—Cómo, queriendo salir este Inca á hacer guerra por la provincia del Collao, se levantó cierto alboroto en el Cuzco, y de cómo los Chancas vencieron á los Quíchuas y les ganaron su señorío
- [Cap. XXXVIII.]—Cómo los orejones trataron sobre quien seria Inca, y lo que pasó hasta que salió con la borla Viracocha Inga, que fué el octavo rey que reinó
- [Cap. XXXIX.]—De cómo Viracocha Inga tiró una piedra de fuego con su honda á Caitomarca, y cómo le hicieron reverencia
- [Cap. XL.]—De cómo en el Cuzco se levantó un tirano, y del alboroto que hobo, y de cómo fueron castigadas ciertas mamaconas, porque, contra su religion, usaban de sus cuerpos feamente, y de cómo Viracocha Ingavolvió al Cuzco
- [Cap. XLI.]—De cómo vinieron al Cuzco embajadores de los tiranos del Collao, nombrados Sinchi Cari y Zapana, y de la salida de Viracocha Inga al Collao
- [Cap. XLII.]—De cómo Viracocha Inga pasó por las provincias de los Canches y Canas, y anduvo hasta que entró en la comarca de los Collas, y lo que sucedió entre Cari y Zapana
- [Cap. XLIII.]—De cómo Cari volvió á Chucuito, y de la llegada de Viracocha Inga y de la paz que entre ellos trataron
- [Cap. XLIV.]—De cómo Inca Urco fué recebido por gobernador general de todo el imperio y tomó la corona en el Cuzco, y de cómo los Chancas determinaban de salir á dar guerra á los del Cuzco
- [Cap. XLV.]—De cómo los Chancas allegaron á la ciudad del Cuzco y pusieron su real en ella, y del temor que mostraron los que estaban ella, y del gran valor de Inca Yupanqui
- [Cap. XLVI.]—De cómo Inca Yupanqui fué rescebido por rey y quitado el nombre de Inca á Inca Urco, y de la paz que hizo con Hastu Guaraca
- [Cap. XLVII.]—De cómo Inca Yupanqui salió del Cuzco, dejando por gobernador á Lloque Yupanqui, y de lo que sucedió
- [Cap. XLVIII.]—De cómo el Inca revolvió sobre Vilcas y puso cerco en el peñol donde estaban hechos fuertes los enemigos
- [Cap. XLIX.]—De cómo Inca Yupanqui mandó á Lloque Yupanqui que fuese al valle de Xauxa á procurar de atraer á su señorío á los Guancas y á los Yauyos sus vecinos que caen en aquella parte
- [Cap. L.]—De cómo salieron de Xauxa los capitanes del Inca y lo que les sucedió, y cómo se salió de entre ellos Ancoallo
- [Cap. LI.]—De cómo fundó la casa real del sol en un collado que por encima del Cuzco está, á la parte del Norte, que los españoles comunmente llaman la Fortaleza, y de su admirable edificio y grandeza de piedras que en él se ven
- [Cap. LII.]—De cómo Inca Yupanqui salió del Cuzco hácia el Collao, y lo que le sucedió
- [Cap. LIII.]—De cómo Inca Yupanqui salió del Cuzco, y lo que hizo
- [Cap. LIV.]—De cómo hallándose muy viejo Inca Yupanqui, dejó la gobernacion del reino á Tupac Inca, su hijo
- [Cap. LV.]—De cómo los Collas pidieron paz, y de cómo el Inca se la otorgó y se volvió al Cuzco
- [Cap. LVI.]—De cómo Tupac Inca Yupanqui salió del Cuzco, y cómo sojuzgó toda la tierra que hay hasta el Quito, y de sus grandes hechos
- [Cap. LVII.]—Cómo el rey Tupac Inca envió á saber desde Quito cómo se cumplia su mandamiento, y cómo dejando en órden aquella comarca, salió para ir por los valles de los Yuncas
- [Cap. LVIII.]—De cómo Tupac Inca Yupanqui anduvo por Los Llanos, y cómo todos los más de los Yuncas vinieron á su señorío
- [Cap. LIX.]—Cómo Tupac Inca tornó á salir del Cuzco, y de la recia guerra que tuvo con los del Guarco, y cómo, despues de los haber vencido, dió la vuelta al Cuzco
- [Cap. LX.]—De cómo Tupac Inca tornó á salir del Cuzco, y cómo fué al Collao y de allí á Chile, y ganó y señoreó las naciones que hay en aquellas tierras, y de su muerte
- [Cap. LXI.]—De cómo reinó en el Cuzco Guayna Capac, que fué el doceno rey Inca
- [Cap. LXII.]—Cómo Guayna Capac salió del Cuzco, y lo que hizo
- [Cap. LXIII.]—De cómo el rey Guayna Capac tornó á mandar hacer llamamiento de gente, y cómo salió para lo de Quito
- [Cap. LXIV.]—Cómo Guayna Capac entró por Bracamoros y volvió huyendo, y lo que más le sucedió hasta que llegó á Quito
- [Cap. LXV.]—De cómo Guayna Capac anduvo por los valles de Los Llanos, y lo que hizo
- [Cap. LXVI.]—De cómo saliendo Guayna Capac de Quito, envió delante ciertos capitanes suyos, los cuales volvieron huyendo de los enemigos, y lo que sobre ello hizo
- [Cap. LXVII.]—Cómo, juntando todo el poder de Guayna Capac, dió batalla á los enemigos y los venció, y de la grand crueldad que usó con ellos
- [Cap. LXVIII.]—De cómo el rey Guayna Capac volvió á Quito, y de cómo supo de los españoles que andaban por la costa, y de su muerte
- [Cap. LXIX.]—Del linaje y condiciones de Guascar y de Atahuallpa
- [Cap. LXX.]—De cómo Guascar fué alzado por rey en el Cuzco, despues de muerto su padre
- [Cap. LXXI.]—De cómo se comenzaron las diferencias entre Guascar y Atahuallpa, y se dieron entre unos y otros grandes batallas
- [Cap. LXXII.]—De cómo Atahuallpa salió del Quito con su gente y capitanes, y de cómo dió batalla á Atoco en los pueblos de Ambato
- [Cap. LXXIII.]—De cómo Guascar envió de nuevo capitanes y gente contra su enemigo, y de cómo Atahuallpa llegó á Tomebamba, y la gran crueldad que allí usó, y lo que pasó entre él y los capitanes de Guascar
CAPITULO III.
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