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dellos más de lo que yo cuento, va á un lugar deleitoso lleno de vicios y recreaciones, adonde todos comen, y beben y huelgan; y si por el contrario ha sido malo, inobediente á sus padres, enemigo de la religion, va á otro lugar oscuro y tenebroso. En el primer libro traté mas largo estas materias[7], por tanto, pasando adelante, contaré de la manera questaban las gentes deste reino antes que floresciesen los Incas ni dél se hiciesen señores soberanos, por lo que todos afirman que eran behetrias sin tener la órden, y gran razon, y justicia que despues tuvieron, y lo que hay que decir de Ticiviracocha, á quien llamaban y tenian por Hacedor de todas las cosas.
CAP. IV.—Que trata lo que dicen los indios deste reino que habia antes que los Incas fuesen conocidos, y de cómo habia fortalezas por los collados, de donde salian á se dar guerra los unos á los otros.
Muchas veces pregunté á los moradores destas provincias lo que sabian que en ellas hobo antes que los Incas los señoreasen, y sobre esto dicen que todos vivian desordenadamente, y que muchos andaban desnudos, hechos salvages, sin tener casas ni otras moradas que cuevas de las muchas que vemos haber en riscos grandes y peñascos, de donde salian á comer de lo que hallaban por los campos. Otros hacian en los cerros castillos, que llaman pucara, desde donde, ahullando con lenguas estrañas, salian á pelear unos con otros sobre las tierras de labor, ó por otras causas, y se mataban muchos dellos, tomando el despojo que hallaban y las mugeres de los vencidos; con todo lo cual iban trunfando á lo alto de los cerros, donde tenian sus castillos, y allí hacian sus sacrificios á los dioses en quien ellos adoraban, derramando delante de las piedras é ídolos mucha sangre humana y de corderos. Todos ellos eran behetrias sin órden, porque cierto dicen no tenian señores ni mas que capitanes con los cuales salian á las guerras: si algunos andaban vestidos, eran las ropas pequeñas, y no como agora las tienen. Los llautos y cordones que se ponen en las cabezas para ser conocidos unos entre otros, dicen que los tenian como agora los usan. Y estando estas gentes desta manera, se levantó en la provincia del Collao un señor valentísimo llamado Zapana, el cual pudo tanto, que metió debajo de su señorio muchas gentes de aquella provincia; y cuentan otra cosa, la cual si es cierta ó no sábelo el altísimo Dios que entiende todas las cosas, porque yo lo que voy contando no tengo otros testimonios ni libros que los dichos de estos indios; y lo que quiero contar es, que afirman por muy cierto, que despues que se levantó en Hatuncollao aquel capitan, ó tirano poderoso, en la provincia de los Canas, questá entre medias de los Canches y Collao, cerca del pueblo llamado Chungara se mostraron unas mugeres como si fueran hombres esforzados, que, tomando las armas, compelian á los questaban en la comarca, donde ellas moraban, y questas, casi al uso de lo que cuentan de las amazonas, vivian sin[8] sus maridos haciendo pueblos por sí; las cuales, despues de haber durado algunos años y hecho algunos hechos famosos, vinieron á contender con Zapana, el que se habia hecho señor de Hatuncollao, é por defenderse de su poder, que era grande, hicieron fuerzas y albarradas, que hoy viven, para defenderse, y que despues de haber hecho hasta lo último de potencia, fueron presas y muertas, y su nombre deshecho.
En el Cuzco está un vecino que ha por nombre Tomás Vázquez, el cual me contó que yendo él y Francisco de Villacastin al pueblo de Ayavire, viendo aquellas cercas y preguntando á los indios naturales lo que era, les contaron esta historia. Tambien cuentan lo que yo tengo escripto en la primera parte[9], que en la isla de Titicaca, en los siglos pasados hobo unas gentes barbadas, blancas como nosotros, y que saliendo del valle de Coquimbo un capitan que habia por nombre Cari, allegó á donde agora es Chucuito, de donde, despues de haber hecho algunas nuevas poblaciones, pasó con su gente á la isla, y dió tal guerra á esta gente que digo, que los mató á todos. Chirihuana, gobernador de aquellos pueblos, que son del Emperador, me contó lo que tengo escripto, y como esta tierra fuese tan grande, y en parte tan sana y aparejada para pasar la humana vida, y estobiese inchido de gentes, aunque anduviesen en sus guerrillas y pasiones, fundaron é hicieron muchos pueblos, y los capitanes que mostraron ser valerosos, pudieron quedarse por señores de algunos pueblos; y todos, segund es público, tenian en sus estancias ó fortalezas indios los más entendidos, que hablaban con el Demonio, el cual, permitiéndolo Dios todopoderoso por lo que él sabe, tuvo poder grandísimo en estas gentes.
CAP. V.—De lo que dicen estos naturales de Ticiviracocha, y de la opinion que algunos tienen que atravesó un Apóstol por esta tierra, y del templo que hay en Cáchan y de lo que allí pasó.
Antes que los Incas reinasen en estos reinos ni en ellos fuesen conocidos, cuentan estos indios otra cosa muy mayor que todas las que ellos dicen, porque afirman questuvieron mucho tiempo sin ver el sol, y que padeciendo gran trabajo con esta falta, hacian grandes votos é plegarias á los que ellos tenian por dioses, pidiéndoles la lumbre de que carecian; y questando desta suerte, salió de la isla de Titicaca, questá dentro de la gran laguna del Collao, el sol muy resplandeciente, con que todos se alegraron[10]. Y luego questo pasó, dicen que de hácia las partes del Mediodía vino y remanesció un hombre blanco de crecido cuerpo, el cual en su aspecto y persona mostraba gran autoridad y veneracion, y queste varon, que así vieron, tenia tan gran poder, que de los cerros hacia llanuras y de las llanuras hacia cerros grandes, haciendo fuentes en piedras vivas; y como tal poder reconociesen, llamábanle Hacedor de todas las cosas criadas, Principio dellas, Padre del sol, porque, sin esto, dicen que hacia otras cosas mayores, porque dió sér á los hombres y animales, y que, en fin, por su mano les vino notable beneficio. Y este tal, cuentan los indios que á mí me lo dixeron, que oyeron á sus pasados, que ellos tambien oyeron en los cantares que ellos de lo muy antiguo tenian, que fué de largo hácia el Norte, haciendo y obrando estas maravillas, por el camino de la serranía, y que nunca jamás lo volvieron á ver. En muchos lugares diz que dió órden á los hombres cómo viviesen, y que les hablaba amorosamente y con mucha mansedumbre, amonestándoles que fuesen buenos y los unos á los otros no se hiciesen daño ni injuria, ántes, amándose, en todos hobiese caridad. Generalmente le nombran en la mayor parte Ticiviracocha, aunque en la provincia del Collao le llaman Tuapaca, y en otros lugares della Arnauan[11]. Fuéronle en muchas partes hechos templos, en los cuales pusieron bultos de piedra á su semejanza, y delante dellos hacian sacrificios: los bultos grandes questán en el pueblo de Tiahuanacu[12], se tiene que fué desde aquellos tiempos; y aunque, por fama que tienen de lo pasado, cuentan esto que digo de Ticiviracocha, no saben decir dél más, ni que volviese á parte ninguna deste reino.
Sin esto, dicen que, pasados algunos tiempos, volvieron á ver otro hombre semejable al questá dicho, el nombre del cual no cuentan, y que oyeron á sus pasados por muy cierto, que por donde quiera que llegaba y hobiese enfermos, los sanaba, y á los ciegos con solamente palabras daba vista; por las cuales obras tan buenas y provechosas era de todos muy amado; y desta manera, obrando con su palabra grandes cosas, llegó á la provincia de los Canas, en la cual, junto á un pueblo que há por nombre Cacha, y que en él tiene encomienda el capitan Bartolomé de Terrazas, levantándose los naturales inconsideradamente, fueron para él con voluntad de lo apedrear, y conformando las obras con ella, le vieron hincado de rodillas, alzadas las manos al cielo, como que invocaba el favor divino para se librar del aprieto en que se veia. Afirman estos indios más, que luego pareció un fuego del cielo muy grande que pensaron ser todos abrasados; temerosos y llenos de gran temblor, fueron para el cual así querian matar, y con clamores grandes le suplicaron de aquel aprieto librarlos quisiese, pues conocian por el pecado que habian cometido en lo así querer apedrear, les venia aquel castigo. Vieron luego que, mandando al fuego que cesase, se apagó, quedando con el incendio consumidas y gastadas las piedras de tal manera, que á ellas mismas se hacian testigos de haber pasado esto que se ha escripto, porque salian quemadas y tan livianas, que aunque sea algo crecida es levantada con la mano como corcha. Y sobre esta materia dicen más, que saliendo de allí, fué hasta llegar á la costa de la mar, adonde, tendiendo su manto, se fué por entre sus ondas, y que nunca jamás paresció ni le vieron; y como se fué, le pusieron por nombre Viracocha, que quiere decir espuma de la mar. Y luego questo pasó, se hizo un templo en este pueblo de Cacha, pasado un rio que va junto á él, al Poniente, adonde se puso un ídolo de piedra muy grande en un retrete algo angosto; y este retrete no es tan crecido y abultado como los questán en Tiahuanaco hechos á remembranza de Ticiviracocha, ni tampoco parece tener la forma del vestimento que ellos[13]. Alguna cantidad de oro en joyas se halló cerca dél.
Yo pasando por aquella provincia, fuí á ver este ídolo[14], porque los españoles publican y afirman que podria ser algun apóstol, y áun á muchos oí decir que tenia cuentas en las manos, lo cual es burla, si yo no tenia los ojos ciegos, porque aunque mucho lo miré, no pude ver tal ni más de que tenia puestas las manos encima de los cuadriles, enroscados los brazos, y por la cintura señales que debrian significar como que la ropa que tenia se prendia con botones. Si este ó el otro fué alguno de los gloriosos apóstoles que en el tiempo de su predicacion pasaron á estas partes, Dios todopoderoso lo sabe, que yo no sé que sobre esto me crea más de que, á mi creer, si fuera apóstol, obrara con el poder de Dios su predicacion en estas gentes, que son simples y de poca malicia, y quedara reliquia dello, ó en las Escrituras Santas lo halláramos escrito; mas lo que vemos y entendemos es, que el Demonio tuvo poder grandísimo sobre estas gentes, permitiéndolo Dios; y en estos lugares se hacian sacrificios vanos y gentílicos; por donde yo creo que hasta nuestros tiempos la palabra de Santo Evangelio no fué vista ni oida; en los cuales vemos ya del todo profanados sus templos, y por todas partes la Cruz gloriosa puesta.
Yo pregunté á los naturales de Cacha, siendo su cacique, ó señor, un indio de buena persona y razon, llamado don Juan, ya cristiano, y que fué en persona conmigo á mostrarme esta antigualla, en remembranza de cuál Dios habian hecho aquel templo, y me respondió que de Ticiviracocha. Y pues tratamos deste nombre de Viracocha, quiero desengañar al lector del creer que el pueblo tiene que los naturales pusieron á los españoles por nombre Viracocha, ques tanto decir como espuma de la mar; y cuanto al nombre es verdad, porque vira es nombre de manteca, y cocha de mar; y así, pareciéndoles haber venido por ella, les habian atribuido aquel nombre, lo cual es mala interpretacion, segun la relacion que yo tomé en el Cuzco y dan los orejones; porque dicen que luego que en la provincia de Caxamarca fué preso Atahuallpa por los españoles, habiendo habido entre los dos hermanos Huascar Inca, único heredero del imperio, y Atahuallpa, grandes guerras y dándose capitanes de uno contra capitanes de otro muchas batallas, hasta que en el rio de Apurimac, por el paso de Cotabamba, fué preso el rey Huascar y tratado cruelmente por Calicuchima, sin lo cual el Quízquiz en el Cuzco hizo gran daño y mató, segun es público, treinta hermanos de Huascar é hizo otras crueldades en los que tenian su opinion y no se habian mostrado favorables á Atahuallpa; y como andando en estas pasiones tan grandes hobiese, como digo, sido preso Atahuallpa y concertado con él Pizarro que le daria por su rescate una casa de oro, y para traelle fuesen al Cuzco Martin Bueno, Zárate y Moguer[15], porque la mayor parte estaba en el solene templo de Curicancha; y como llegasen estos cristianos al Cuzco en tiempos y coyunturas que los de la parte de Huascar pasaban por la calamidad dicha, y supiesen la prision de Atahuallpa, holgáronse tanto como se puede significar; y así, luego, con grandes suplicaciones imploraba su ayuda contra Atahuallpa, su enemigo, diciendo ser enviados por mano de su gran dios Ticiviracocha, y ser hijos suyos, y así luego les llamaron y pusieron por nombre Viracocha. Y mandaron al gran sacerdote, como á los demás ministros del templo, que las mugeres sagradas se estuviesen en él, y el Quízquiz les entregó todo el oro y plata. Y como la soltura de los españoles haya sido tanta y en tan poco hayan tenido la honra ni honor destas gentes, en pago del buen hospedage que les hacian y amor con que los servian, corrompieron algunas vírgenes y á ellos tuviéronlos en poco; que fué causa que los indios, por esto y por ver la poca reverencia que tenian á su sol, y como sin vergüenza ninguna ni temor de Dios violaban[16] sus mamaconas, que ellos tenian por gran sacrilegio, dijeron luego que la tal gente no eran hijos de Dios, sino peores que Supais, que es nombre del Diablo; aunque por cumplir con el mandado del señor Atahuallpa, los capitanes y delegados de la cibdad los despacharon sin les hacer enojo ninguno, enviando luego el tesoro[17]. Y el nombre de Viracocha se quedó hasta hoy; lo cual, segun tengo dicho, me informaron ponérselo por lo que tengo escripto, y no por la significacion que dan de espuma de la mar. Y con tanto contaré lo que entendí del orígen de los Incas.