Estaba el imperio de los Incas tan pacífico cuando Guayna Capac murió, que no se halla que en tierra tan grande hobiese quien osase alzar la cabeza para mover guerra ni dejar de obedecer, así por el temor que tenian á Guayna Capac, como porque los mitimaes eran puestos de su mano, y estaba la fuerza en ellos. Y así como muerto Alexandre en Babilonia, muchos de sus criados y capitanes allegaron á colocarse por reyes y mandar grandes tierras, así, muerto Guayna Capac, como (así) luego hobo entre los dos hermanos hijos suyos guerras y diferencias; y tras ellas entraron los españoles. Muchos de estos mitimaes se quedaron por señores, porque siendo en las guerras y debates muertos los naturales, pudieron ellos granjear la gracia de los pueblos para que en su lugar los recibiesen de los pueblos (así).
Bien tenía que decir en contar menudamente las condiciones destos tan poderosos Señores, mas no saldré de mi brevedad, por las causas tan justas que otras veces he dicho tener.—Guascar era hijo de Guayna Capac, y Atahuallpa tambien. Guascar de menos dias; Atahuallpa de más años. Guascar, hijo de la Coya, hermana de su padre, señora principal; Atahuallpa, hijo de una india Quilaco, llamada Tupac Palla[219]. El uno y el otro nacieron en el Cuzco, y no en Quito, como algunos han dicho y aun escripto para esto, sin lo haber entendido como ello es razon. Lo muestra, porque Guayna Capac estaba [estuvo?] en la conquista de Quito y por aquellas tierras aun nó doce años, y era Atahuallpa, cuando murió, [de] más de treinta años; y señora de Quito, para decir lo que ya cuentan que era su madre, no habia ninguna, porque los mesmos Incas eran reyes y señores del Quito;[220] y Guascar nació en el Cuzco, y Atahuallpa era de cuatro ó cinco años de más edad que no él. Y esto es lo cierto, y lo que yo creo.—Guascar era querido en el Cuzco, y en todo el reino, por los naturales, por ser el heredero de drecho; Atahuallpa era bien quisto de los capitanes viejos de su padre y de los soldados, porque anduvo en la guerra en su niñez, y porque él en vida le mostró tanto amor, que no le dejaba comer otra cosa que lo que él le daba de su plato. Guascar era clemente y piadoso; Atahuallpa, cruel y vengativo: entrambos eran liberales, y el Atahuallpa hombre de más ánimo y esfuerzo, y Guascar de más presuncion y valor. El uno pretendió ser único Señor y mandar sin tener igual: el otro se determinó de reinar, y por ello quebrantar las leyes que sobre ello á su usanza estaban establecidas por los Incas, que era que no podia ser rey sino hijo mayor del Señor y de su hermana, aunque otros de más edad hobiesen habido en otras mujeres y mancebas. Guascar deseoso [deseaba?] de tener consigo el ejército de su padre; Atahuallpa se congojó porque no estaba cerca del Cuzco, para en la mesma ciudad hacer el ayuno y salir con la borla para por todos ser recebido por rey.
CAP. LXX.—De cómo Guascar fué alzado por rey en el Cuzco, despues de muerto su padre.
Como fuese muerto Guayna Capac y por él hechos los lloros y sentimiento dicho, aunque habia en el Cuzco más de cuarenta hijos suyos, ninguno intentó salir de la obediencia de Guascar, á quien sabian pertenecian el reino; y aunque se entendió lo que Guayna Capac mandó, que su tio gobernase, no faltó quien aconsejó á Guascar saliese con la borla en público y mandase por todo el reino como rey. Y como para las honras de Guayna Capac habian venido al Cuzco los más de los señores naturales de las provincias, pudo ser la fiesta de su coronacion grande y de presto entendida y sabida, y así lo determinó de hacer. Dejando el gobierno de la mesma ciudad á quien por su padre lo tenia, se entró á hacer el ayuno con la observancia que su costumbre requeria. Salió con la borla muy galano, y hiciéronse grandes fiestas, y pusiéronse en la plaza la maroma de oro con los bultos de los Incas, y conforme á la costumbre dellos, gastaron algunos dias en beber y en sus areytos; y acabados, fuéles nueva á todas las provincias y mandado del nuevo rey de lo que habian de hacer, enviando á Quito ciertos orejones, y que trujesen las mujeres de su padre y su servicio.
Fué entendido por Atahuallpa cómo Guascar habia salido con la borla, y cómo queria que todos le diesen la obediencia; y no se habian partido de Quito ni de sus comarcas los capitanes generales de Guayna Capac, y habia entre todos pláticas secretas sobre que era bien procurar, por las vías á ellos posibles, quedarse con aquellas tierras de Quito sin ir al Cuzco al llamamiento de Guascar, pues era aquella tierra tan buena y á donde todos se hallaban tan bien como en el Cuzco. Algunos habia entre ellos que les pesaba, y decian que no era lícito dejar de reconocer el gran Inca, pues era Señor de todos. Mas Illa Tupac[221] no fué leal á Guascar, así como Guayna Capac se lo rogó y él se lo prometió, porque dicen que andaba en tratos y secretas pláticas con Atahuallpa, que entre los hijos de Guayna Capac mostró más ánimo y valor, causado por su atrevimiento y aparejo que halló, ó con lo que su padre mandó, si fué verdad, que gobernase lo de Quito y sus comarcas. Este habló á los capitanes Calicuchima[222] y Aclagualpa[223], Rumiñahui[224], el Quizquiz, Zopozopanqui[225] y otros muchos, sobre quisiesen favorecerle y ayudarle para que él fuese Inca de aquellas partes, como su hermano lo era del Cuzco; y ellos y el Illa Tupac[226], traidor á su señor natural Guascar, pues que habiendole dejado por gobernador hasta quél tuviese edad cumplida, le negó y se ofreció de favorescer á Atahuallpa, que ya por todo el real era tenido por Señor, y le fueron entregadas las mujeres de su padre, á quien él recibió como suyas, que era autoridad mucha entre estas gentes; y el servicio de su casa y lo demás que tenia, le fué dado para que por su mano le (así) fuese ordenado todo á su voluntad.
Cuentan algunos, que algunos de los hijos de Guayna Capac, hermanos de Guascar y Atahuallpa, con otros orejones, se fueron huyendo al Cuzco y dieron dello aviso á Guascar; y así él como los orejones ancianos del Cuzco, sintieron lo que habia hecho Atahuallpa, reprobándolo por caso feo, y que habia ido contra sus dioses y contra el mandamiento y ordenanza de los reyes pasados. Decian que no habian de sufrir ni consentir que el bastardo tuviese nombre de Inca, ántes le habian de castigar por lo por él inventado, por el favor que tuvo de los capitanes y gente del ejército de su padre; y así, Guascar mandó que se apercibiesen en todas partes y se hiciesen armas, y los depósitos se proveyesen con las cosas necesarias, porque él habia de hacer guerra á los traidores, si juntos todos no le reconociesen por Señor. Y á los Cañares envió embajadores, esforzándoles en su amistad, y al mesmo Atahuallpa dicen que envió un orejon á que le amonestase que no intentase de llevar adelante su opinion, pues era tan mala, y á que hablase á Colla Tupac[227], su tio, para que le aconsejase se viniese para él. Y hechas estas cosas, nombró por su capitan general á uno de los principales del Cuzco, llamado Atoco[228].
CAP. LXXI.—De cómo se comenzaron las diferencias entre Guascar y Atahuallpa, y se dieron entre unos y otros grandes batallas.
Entendido era por todo el reino del Pirú cómo Guascar era Inca, y como tal mandaba y tenia guarda y despachaba orejones á las cabeceras de las provincias á proveer lo que convenia. Era de tan buen seso y tenia en tanto á los suyos, que fué, lo que reinó, querido en extremo dellos, y seria cuando comenzó á reinar, á lo que los indios dicen, de veinticinco años, poco más ó ménos. Y habiendo nombrado por su capitan general á Atoco, le mandó que tomando la gente que le pareciese de los lugares por donde pasase, mitimaes y naturales, fuese á Quito á castigar el alboroto que habia con lo que su hermano intentaba, y tubiese aquella tierra por él.
Y estos indios cuentan las cosas de muchas maneras. Yo siempre sigo la mayor opinion, y la que dan los más viejos y avisados dellos, y que son señores; porque los indios comunes, en todo lo que saben, no se ha de tener, porque ellos lo afirmen, por verdad. Y así, unos dicen, que Atahuallpa, como hobo determinádose á no solamente no querer dar la obidiencia á su hermano, que ya era rey, mas aun pretendió haber el señorío para sí por la forma que pudiese, tenido, como ya tenia, de su parte á los capitanes y soldados de su padre, vino á los Cañares, á donde habló con los señores naturales y con los mitimaes, colorando, con razones que inventó, su deseo no era de hacer daño á su hermano por querer solamente el provecho para si, sino para tenellos á todos por amigos y hermanos y hacer otro Cuzco en el Quito, donde todos se holgasen; y pues él tenia tan buen corazon, que para cerciorarse que ellos le tenian para con él, diesen lugar que en Tomebamba fuesen hechos para él aposentos y tambos, para que, como Inca y Señor, pudiese holgar con sus mujeres en ellos, como hizo su padre y su abuelo; y que dijo otras palabras sobre esta materia que no fueron oidas tan alegremente como él pensó; porque el mensajero de Guascar era llegado y habia hablado á los Cañares y mitimaes cómo Guascar les pedia la fe de amigos, sin que quisiesen negar su fortuna, y que para ello imploraba el favor del sol y de sus dioses; que no consintiesen que los Cañares fuesen consentidores de tan mala hazaña como su hermano intentaba; y que lloraron con deseo de ver á Guascar, y alzando todos sus manos, que le guardarian lealtad prometieron.
Y teniendo esta voluntad, Atahuallpa no pudo con ellos acabar nada; antes afirman que los Cañares con el capitan y mitimaes lo prendieron, con intento de lo presentar á Guascar; mas, poniéndolo en un aposento del tambo, se soltó y fué á Quito, donde hizo entender haberse vuelto culebra por voluntad de su Dios, para salir de poder de sus enemigos; por tanto, que todos se aparejasen para comenzar la guerra pública y al descubierto, porque así convenia. Otros indios afirman por muy cierto, que el capitan Atoco con su gente allegó á los Cañares, donde estaba Atahuallpa, y que él fué el que lo prendió, y se soltó como está dicho. Creo yo para mí, aunque podria ser otra cosa, que Atoco se halló en la prision de Atahuallpa, y muy sentido porque así se habia descabullido, sacando la más gente que pudo de los Cañares, se partió para Quito, enviando por todas partes á esforzar los gobernadores y mitimaes en la amistad de Guascar. Tiénese por averiguado, que Atahuallpa se soltó haciendo con una coa[229], y que es palanca, que una mujer Quella le dió, un agujero, estando los que estaban en el tambo calientes de lo que habian bebido, y pudo, dándose priesa, allegar al Quito, como está dicho, sin ser alcanzado de los enemigos, que mucho quisieran tornarlo haber á las manos.