Los puertos son muy pocos: solamente en el Puerto Deseado, en San Julian y en la bahia de San Gregorio se halla abrigo para los navios. En el Puerto Deseado hay una fuente, de la cual en caso de necesidad pueden hacer aguada los navios. Todo lo restante de la costa está seco y árido, que no se vé un árbol, ni hay donde se pueda hacer leña gruesa: de algunos matorrales se puede hacer algun poco en la bahia de San Julian, en donde se hallará tambien mucha pesca y abundancia de sal.
En tiempo de verano se siente algo de frio; pero en el invierno no puede menos de ser excesivo, á causa de las muchas nieves que caen en las cordilleras. Estas no fecundan la tierra, antes la dejan tan seca y esteril que parece incapaz de producir fruto alguno. Toda la costa parece que está desierta, ni hay indios en parte alguna cerca del mar, desde el Cabo de San Antonio al Cabo de las Vírgenes: porque siendo la tierra de la costa salitrosa é infructífera, no tienen de que mantenerse; y si en alguna parte los hubiera, hubieran estos navegantes visto algunos fuegos, ó humaderas en las partes donde surgieron y saltaron en tierra. Por tanto parece que los indios viven muy tierra adentro hácia la falda de la Cordillera de Chile.
Hánse descubierto con este viage y registro varias falsedades que tienen los derroteros de algunos viageros extrangeros, porque en cuanto á los rios que ellos señalan, se ha visto ahora que son imaginarios, y que á lo mas solo debe de correr agua por ellos en tiempo de lluvias y nieves: con que queda claro, que desde el rio del Sauce, que es el que otros llaman el Desaguadero, no hay ningun otro rio hasta el estrecho de Magallanes. Los extrangeros no parece que fueron de propósito á registrar costas, como estos nuestros españoles, y así dijeron aquellos lo que desde lejos les pareció. Pudiera ser que á los españoles se les hubiera ocultado alguno, aunque han puesto sumo cuidado, porque es cosa dificil verlo todo desde el navio, entre peñascos, quebradas y bancos; pero parece han hecho cuanta diligencia cabe, y que en los parages donde pararon, saltaron á tierra, é hicieron registro, no hay duda que han hallado fabulosos los rios que otros señalaban, y varias otras cosas que por sus diarios nos habian hecho creer los dichos extrangeros.
Tal parece lo que dicen, que se encontraron en las cuestas altas del Puerto Deseado sepulcros de gigantes, cuyos huesos eran de once pies de largo: porque los huesos de los cadáveres que ahora se encontraron, eran de estatura ordinaria. Añaden dichos diarios extrangeros, que en una ensenada del Puerto Deseado, que señalan en sus mapas, hay mucha pesca. Nuestros españoles se pusieron allí á pescar y no hallaron cosa alguna. Cuentan tambien los diarios extrangeros, que en San Julian hay megillones, ú ostiones de once palmos de diámetro; y despues de registrar tanto nuestros españoles, no han hallado mas que lo dicho en la descripcion, puesta arriba, de la bahia de San Julian.