ha mandado que las puertas

queden francas a sus deudos;

y que la despensa se abra

y que corra el vino añejo,

y que en la más alta torre

luzca el pendón de su abuelo,

que no hay un pendón más grande,

ni más noble, ni más viejo.

Colgada está ya la iglesia;

en fiestas arde ya el pueblo;