¡Mientes, Azofaifa!... ¡Mientes, sí!...

AZOFAIFA

No miento.

La quieres, la adoras, suspiras por ella,

la nombras dormido, la buscas despierto.

Magdalena, dices, al abrir los ojos,

Magdalena, dices, al rendirte al sueño.

Y hasta hace unas horas, cuando en la hostería

te desayunabas, pediste al hostero

en vez de ensaimada, una magdalena,