¡Adiós, mi tesoro, adiós!...
(Le tira un beso y entra en la tienda de la izquierda.)
MENDO
(Horrorizado.)
¿Qué es eso? ¿Tiróme un beso?
(Limpiándose.)
¿Dónde, ¡ay, Dios!, el beso dióme,
y dónde quedóme impreso?
¡Pardiez! ¿Por qué fizo aqueso
y por qué me lo tiróme?