todo el odio que hay en mí,
seré para tu expiación,
no ya un clavel carmesí,
sino un clavel reventón.
(Jura y se va por la derecha último término.)
(Surgiendo por la izquierda.)
¡Ah! ¡No, miserable, no!...
A esa cita que te dió
no irás solo con la bella.