PERO
De haberlo yo sabido
no hubiera, no, don Nuño, consentido
que por premiar mi táctica certera
al tomar esos fuertes por asalto,
en el escudo de mi padre hiciera
insertar la inscripción de la barrera,
y luego, esto es peor, ¡ay!, me pusiera
las cinco banderillas en lo alto;
que agora me avergüenza y me mancilla