que por valles, y cúspides y oteros,

vas tras él animando a los guerreros

que te llaman «la bélica leonesa»,

cumpliendo una promesa

que hice a la Reina ayer, de sobremesa,

te nombro capitán de coraceros.

(Murmullos.)

Y a tu cintura breve y torneada

yo mesmo he de ceñir mi regia espada.

MAGDALENA