de orillo y de cordobán,

os desprecio y abomino!...

(Viendo entrar por el foro a DOÑA BERENGUELA, seguida de la DUQUESA y la MARQUESA.)

¡Oh, señora!... ¡Majestad!...

(Se inclina hasta partirse el esternón y se va por el foro haciendo zalemas.)

BERENGUELA

Esta es la bella cueva que indiquéle

al lindo trovador que enloquecióme.

A recedal y a yerbaluisa huele,