como su puro aliento cuando hablóme.

Quiero que aquí mi boca le revele

todo lo que su amor me reconcome,

y le he de conceder, ¡tanto me embarga!

no ya un cuarto de hora, una hora larga.

DUQUESA

Ved, señora, que acaso sea imprudente

lo que hacéis al venir a aquesta cueva.

Esa pasión satánica y vehemente

que, justo es confesallo, en vos no es nueva,