Pues lo mandan, es razón
que sea muda, ciega y sorda,
pero me da el corazón
que aquí se va a armar la gorda.
(Vase. Por la puerta del foro que deja abierta DOÑA RAMÍREZ, entra en escena DON MENDO, apuesto caballero como de treinta años, bien vestido y mejor armado.)
MAGDALENA
(Yendo hacia él y cayendo en sus brazos.)
¡Don Mendo!
MENDO
(Declamando tristemente.)