¡Magdalena!

Hoy no vengo a tu lado

cual otras noches, loco, apasionado...

porque hoy traigo una pena

que a mi pecho destroza, Magdalena.

MAGDALENA

¿Tú triste? ¿Tú apenado? ¿Tú sufriendo?

¿Pero qué estoy oyendo?

Relátame tus cuitas, ¡oh, don Mendo!

(Ofreciéndole una dura banqueta, bastante incómoda.)