¡Y has venido sufriendo!
MENDO
¡Mucho!... ¡Mucho!
MAGDALENA
¿Cómo no quieres, di, que te idolatre?
Apóyate en mi brazo, ocupa el catre
y cuéntame tu mal, que ya te escucho.
(Ocupa DON MENDO un catrecillo de cuero y MAGDALENA se arrodilla a su lado. Pausa.)
Ha un rato que te espero, Mendo amado,
¿por qué restas callado?