MENDO

No resto, no; es que lucho,

pero ya mi mutismo ha terminado;

vine a desembuchar y desembucho.

Voy a contarte, amor mío,

una historia infortunada:

la historia de una velada

en el castillo sombrío

del Marqués de la Moncada.

Ayer... ¡triste día el de ayer!...