y en unión de mi paje Ginesillo,

dejé la Corte y vine a tu castillo,

para ver a su dueña, y dueña mía,

cuya regia hermosura me enamora.

Llegué de noche, mas llegué en buen hora,

porque cuando a llamar me disponía

vi una escala de cuerda que pendía

de esa terraza, y que a sus pies estaba

un hombre que a la escala defendía.

Quise saber lo que aquel hombre hacía