LA SEÑORA LABRON.—Señora directora: soy una madre indignada, que acude...
LA SEÑORA JOZIELLE (tranquila, levantándose e indicándole una silla junto a su mesa).—¿Quiere usted hacerme el favor de sentarse, señora?
LA SEÑORA LABRON.—¡Muchas gracias! (Se sienta.) Señora: soy una madre indignada, que...
LA SEÑORA JOZIELLE (muy afable).—¡Usted dispense...! Es usted la señora Labron, ¿verdad?...
LA SEÑORA LABRON (ya menos dueña de sí misma).—¡Sí, señora! Soy una madre, que...
LA SEÑORA JOZIELLE (completamente amable).—Usted es la mamá de Pepita Labron, que está, con las mayores, en primera. Aun sin saber quién es usted la hubiese reconocido, porque su encantadora niña es un vivo retrato de usted. Parecen ustedes dos hermanas...
LA SEÑORA LABRON (casi sosegada).—¡Es usted muy amable! Señora directora: es una mamá inquieta, que espera de usted...
LA SEÑORA JOZIELLE.—Señora: en mí encontrará usted una amiga, más vieja, ¡ay!, que usted; una amiga que sabrá seguramente calmar su inquietud. En su carta, que recibí hace un instante, se queja usted de nuestro eminente profesor de Historia literaria, señor Chabregy...
LA SEÑORA LABRON (nuevamente encolerizada).—¡Es un miserable...! ¡Ha abusado indignamente de mi pobre hija...!
LA SEÑORA JOZIELLE.—¡Me pasma usted! El señor Chabregy es un sabio austero...