—Hombre, no.

—Pues entonces, vete. Dirígete primeramente a Madrid, observa lo que pasa; luego, marcha a Sevilla, y después, a Cádiz. Entérate de los planes de Riego. De Cádiz sal para Gibraltar, y de aquí nos mandas un relato de lo que ocurra.

Aviraneta aceptó la comisión y se dispuso a desempeñarla.

Manzanares le dió recomendaciones en Madrid para mucha gente, a quien podía pedir noticias e informes.


II.
EN MADRID, DE PERFUMISTA

Aviraneta pensó que para entrar en España le convenía un disfraz. Ciertamente, nadie o casi nadie le conocía.

La gente de Merino probablemente no estaría en las ciudades. El único contratiempo serio hubiese sido encontrarse con Cecilio Corpas, Freire o con alguna otra persona que hubiese intervenido en la conspiración del Triángulo.

Pensó Aviraneta si estaría bien marchar vestido de peregrino o de fraile; pero supuso que quizá fuera comprometido.