—Que Regato está vendido a Ugarte desde 1821; que obedece las órdenes de Fernando VII para desunir a los liberales; que intentó hace un año el apedrear las Embajadas para que cuanto antes la Santa Alianza declarase la guerra a España.

—¿Lo puede jurar?

—Lo juro. El zapatero que quedó preso delante de la Embajada de Rusia, que se llama Damián Santiago, ha dicho que estaba pagado por Regato.

—¿Qué dice el número 17?

—Que la algarada del 19 de febrero ha sido tramada por los comuneros y por Regato para acabar con el régimen.

—¿Qué alega el acusado contra estos testimonios?

—Que son falsos.

—Está bien. Silencio, compañeros—dijo el presidente, dirigiéndose a todos los enmascarados—. ¿Tenéis la conciencia de que el acusado es culpable?

—Sí, sí—dijo la mayoría.

—¿Qué pena merece?