—¿Hoy tenemos revista, eh?—decía uno.
—Sí; en la plaza del Obispo.
—En nuestra compañía ya están todos con uniformes—indicaba otro.
—En la nuestra faltan.
—Parece que vamos a tener bandera.
—Otros dicen que no; que mientras no se forme un batallón no se puede tener bandera.
—Pues nos debían dejar...
—Si se lo pide Aviraneta al Empecinado nos dejarán.
—¡Es un hombre don Eugenio!
—Ya lo creo.