—Luego, en cualquier lancha que salga para San Juan de Luz, te embarcas, y de allí, a Bayona.

—¿Y en Bayona, qué hago?

—En Bayona llegas y te instalas en la fonda de San Esteban; luego miras en un plano de la ciudad que hay en el escritorio del hotel dónde está la calle de los Vascos; te diriges a esa calle y buscas una lencería que tiene en el escaparate pañuelos de colores y que es también posada: es la casa de Iturri. Entras en ella y preguntas por mí. Si yo no estoy me mandarán un aviso e iré en seguida y continuaremos esta conversación.

EXPLICACIONES

—¿Y por qué no continuarla ahora?—pregunté yo.

—¿Qué quieres decir?

—Las instrucciones que usted me ha dado trataré de cumplirlas lo mejor posible; pero creo que debía usted explicarme algo de lo que hay en el fondo de esta expedición, decirme su objeto y quién la dirige, para que no vaya yo, sin saberlo, a hacer una tontería.

—Sí; tienes razón. ¿No hay nadie por ahí que nos oiga?

—No. Ahora sube un pasajero. Vamos, si quiere usted, hacia la proa. Haremos como que miramos al mar.